Nov18

“Procesos históricos y problemas actuales”

Reflexiones sobre la historia en el presente

Autora: Dra. Elisa Speckman Guerra, Instituto de Investigaciones Históricas, Universdad Nacional de México (UNAM)

 

 

En octubre, Aristegui Noticias difundió una noticia sobre las cifras de homicidio en México (https://aristeguinoticias.com/3110/mexico/homicidio-una-de-las-principales-causas-de-muerte-en-mexico-en-2017/), estadística que se suma a las noticias sobre casos particulares y, en general, la violencia, la inseguridad, la impunidad, las deficiencias del sistema de justicia y la corrupción.

Como historiadora, dedicada al estudio de estos problemas, no puedo dejar de preguntarme ¿qué pueden aportar los académicos a su resolución? Y concretamente ¿qué puede aportar la investigación histórica?

Me parece que investigaciones analíticas y críticas resultan fundamentales. Políticas públicas y reformas legales deben partir tanto de la experiencia (de funcionarios públicos, policías, jueces, legisladores) como del análisis teórico y la comparación con otros escenarios.  ¿Lo anterior incluye a los trabajos históricos? Un penalista, Sergio García Ramírez, aseveró: “hay que mirar hacia atrás para entender el paisaje del presente y diseñar el rumbo del futuro” (Los reformadores, México, INACIPE–Tirant lo Blanch–UNAM, 2014, pp. 16–17). Mientras que José Saramago, refiriéndose a la importancia de  recuperar, mantener y transmitir la memoria histórica, afirmó: “se empieza por el olvido y se termina en la indiferencia”. (https://elpais.com/diario/2005/10/11/andalucia/1128982947_850215.html). Desde una perspectiva diferente, ambos permiten responder la pregunta que formulé.

Desde la década de 1930 en escritos de especialistas, revistas, notas de periódicos y películas, se denunciaban la ineficacia de la policía, el influyentismo y la corrupción en juzgados, la impunidad de los delincuentes. Las denuncias fueron aumentando y a pesar del control de la prensa por parte de las autoridades políticas, alcanzaron mayor nivel en los primeros años de la década de 1940 y mediados de la década de 1970. El escenario actual es diferente pero algunos problemas subsisten y se han acentuado. La revisión histórica permite explicar su magnitud y sus características, entre otras cosas, la desesperanza y la arraigada desconfianza de los ciudadanos a las instituciones policiales y judiciales, la falta de colaboración con las autoridades, los movimientos de autodefensa o las policías comunitarias, y las acciones de justicia por mano propia.

La historia debería también incidir en la búsqueda de soluciones. Por ejemplo, a lo largo de dos siglos se han difundido los problemas de las prisiones. Las denucias sobre el fracaso de la prisión iniciaron casi al mismo tiempo que su fundación. No obstante, las deficiencias siguen atribuyéndose a las circunstancias del lugar o del momento, a elementos como la falta de capacitación del personal carcelario o la estructura de los edificios. La persistencia demandaría replantear el modelo de la prisión y exigiría mayor atención a la prevención.

Considero, por último, que la historia crea memoria y conciencia, sirve para no olvidar, para evitar que la sociedad pueda permanecer indiferente ante acciones que resultaban intolerables e inconcebibles.

 

© Dra. Elisa Speckman Guerra, Instituto de Investigaciones Históricas, Universdad Nacional de México (UNAM)

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